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Seremos verdaderamente sabios si nos contentamos; contentos, además, no sólo con lo que podemos entender, sino contentos con lo que no entendemos: el hábito mental que los teólogos llaman, y con razón, fe en Dios.
Seremos verdaderamente sabios si nos contentamos; contentos, además, no sólo con lo que podemos entender, sino contentos con lo que no entendemos: el hábito mental que los teólogos llaman, y con razón, fe en Dios.