-
Que nadie os engañe con vanas palabras o con vanas esperanzas o con falsas nociones de un ligero y repentino arrepentimiento. Como si el cielo fuera un hospital fundado a propósito para recibir a todos los enfermos y mutilados que, cuando ya no pueden vivir para las concupiscencias de la carne y los placeres pecaminosos de este mundo, no pueden sino presentar una petición fría y formal para ser admitidos allí. No, no, tan cierto como que Dios es verdadero, nunca verán el Reino de Dios quienes, en lugar de buscarlo en primer lugar, hacen de él su último refugio y retiro.