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La soberana gracia electiva de Dios nos elige al arrepentimiento, a la fe, y después a la santidad de vida, al servicio cristiano, al celo y a la devoción.
La soberana gracia electiva de Dios nos elige al arrepentimiento, a la fe, y después a la santidad de vida, al servicio cristiano, al celo y a la devoción.