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Es en la soledad donde descubrimos que ser es más importante que tener y que valemos más que los resultados de nuestros esfuerzos.
En la soledad descubrimos que nuestra vida no es una posesión que hay que defender, sino un don que hay que compartir.
Es en la soledad donde descubrimos que ser es más importante que tener y que valemos más que los resultados de nuestros esfuerzos.
En la soledad descubrimos que nuestra vida no es una posesión que hay que defender, sino un don que hay que compartir.