-
Al recobrar el sentido, me apresuré a abandonar un lugar donde esperaba que no hubiera nada más que me detuviera. Primero me llené los bolsillos de oro, luego me até las cuerdas del monedero al cuello y lo oculté en mi pecho.
Al recobrar el sentido, me apresuré a abandonar un lugar donde esperaba que no hubiera nada más que me detuviera. Primero me llené los bolsillos de oro, luego me até las cuerdas del monedero al cuello y lo oculté en mi pecho.