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  • Las vibraciones del aire son el aliento de Dios que habla al alma del hombre. La música es el lenguaje de Dios. Los músicos estamos tan cerca de Dios como puede estarlo el hombre. Oímos su voz, leemos sus labios, damos a luz a los hijos de Dios, que cantan su alabanza. Eso es lo que somos los músicos.