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Parece que los hombres siempre necesitan alguna ficción idiota en nombre de la cual puedan odiarse unos a otros. Antes era la religión. Ahora es el Estado.
Parece que los hombres siempre necesitan alguna ficción idiota en nombre de la cual puedan odiarse unos a otros. Antes era la religión. Ahora es el Estado.