-
Durante 40 años nos hicieron pensar que los rusos eran impíos, materialistas y un imperio del mal. Cuando terminó la Guerra Fría, descubrimos de repente que Rusia era un país pobre del Tercer Mundo. No habían sido equipados para conquistar el mundo. De hecho, sólo intentaban mejorar un nivel de vida miserable y opresivo, y no podían. Tenían que gastar demasiado en armamento. No ganamos la Guerra Fría; llevamos a los rusos a la bancarrota. En efecto, fue un gran banco agotando las reservas de otro más pequeño.