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En tiempos de crisis, hacemos acopio de nuestras fuerzas. Entonces, si tenemos suerte, somos capaces de llamar a cada recurso, a cada imagen olvidada que puede saltar a nuestro despertar, a cada recuerdo que puede hacernos conocer nuestro poder. Y esta suerte es más de lo que parece: depende de la larga preparación del yo para ser utilizado.