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Como los cielos aparecen a un hombre, así es su mente. Algunos sólo ven allí nubes; otros, prodigios y portentos; algunos rara vez miran hacia arriba; sus cabezas, como las de los brutos, están dirigidas hacia la Tierra. Algunos contemplan allí serenidad, pureza, belleza inefable. El mundo corre a ver el panorama, cuando hay un panorama en el cielo que pocos van a ver.