-
La percepción de lo cómico es un lazo de simpatía con otros hombres, una prenda de cordura y una protección contra esas tendencias perversas y locuras sombrías en las que a veces se pierden los intelectos finos. Un pícaro vivo ante lo ridículo sigue siendo convertible. Si pierde ese sentido, sus semejantes poco pueden hacer por él.