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No hay casi nada más importante en el gobierno de los hombres que la exacta -no diré nunca pedante- observancia de las formas regulares por las que se determina la culpabilidad o inocencia de los acusados.
No hay casi nada más importante en el gobierno de los hombres que la exacta -no diré nunca pedante- observancia de las formas regulares por las que se determina la culpabilidad o inocencia de los acusados.