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Que la honestidad sea como el aliento de tu alma; entonces alcanzarás el punto de la felicidad, y la independencia será tu escudo y tu broquel, tu yelmo y tu corona; entonces tu alma caminará erguida, ni se inclinará ante el miserable de seda porque tiene riquezas, ni se embolsará un abuso porque la mano que lo ofrece lleva un anillo engastado con diamantes.