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Quiera Dios que, si hemos de tener dos ojos, sean ambos claros, uno el ojo de la fe totalmente fijo en Cristo, el otro el ojo de la obediencia igual y totalmente fijo en el mismo objetivo.
Quiera Dios que, si hemos de tener dos ojos, sean ambos claros, uno el ojo de la fe totalmente fijo en Cristo, el otro el ojo de la obediencia igual y totalmente fijo en el mismo objetivo.