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  • Se te ha proporcionado un cuerpo perfecto para albergar tu alma durante unos breves momentos en la eternidad. Así que, independientemente de su tamaño, forma, color o de cualquier dolencia imaginaria, puedes honrar el templo que te alberga comiendo sano, haciendo ejercicio, escuchando las necesidades de tu cuerpo y tratándolo con dignidad y amor.

    FaceBook post by Dr. Wayne W. Dyer from Mar 15, 2015