-
Lo admito: Hablo más alto que la media de los seres humanos y no tengo miedo a decir lo que pienso. Estos rasgos no proceden del color de mi piel, sino de una fe inquebrantable en mi propia inteligencia.
Lo admito: Hablo más alto que la media de los seres humanos y no tengo miedo a decir lo que pienso. Estos rasgos no proceden del color de mi piel, sino de una fe inquebrantable en mi propia inteligencia.