-
Cuando las cosas van bien, tienes la sensación de que lo que escribes te llega de alguna manera. Auden comparaba escribir un poema con limpiar un viejo trozo de pizarra hasta que aparecen las letras. La única forma en que podrías revelar a tu dios es quizá bajo hipnosis. Es sagrado y es secreto, incluso para el escritor.