-
Siempre nos decepcionaremos si creemos que podemos planificar una experiencia cumbre y hacer que suceda. La verdadera alegría no se puede prever ni planificar. Simplemente aparece.
Siempre nos decepcionaremos si creemos que podemos planificar una experiencia cumbre y hacer que suceda. La verdadera alegría no se puede prever ni planificar. Simplemente aparece.