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En el fondo sabemos que los mejores regalos no vienen de los catálogos ni de los centros comerciales. No vienen en paquetes de colores brillantes ni en sobres elegantes, ni están debajo de un árbol... Los mejores regalos vienen del corazón. Vienen cuando nos miramos, nos miramos de verdad y decimos: "Significas mucho para mí" o "Me alegro de que formes parte de mi vida". Un regalo así nunca pasará de moda, ni se olvidará, ni se devolverá por una talla diferente. Un regalo así puede cambiar el mundo.