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No hay nada más misterioso que la sangre. Paracelso la consideraba una condensación de luz. Creo que la sangre aria, hiperbórea, es eso, pero no la luz del Sol de Oro, no de un sol galáctico, sino de la luz del Sol Negro, del Rayo Verde.
No hay nada más misterioso que la sangre. Paracelso la consideraba una condensación de luz. Creo que la sangre aria, hiperbórea, es eso, pero no la luz del Sol de Oro, no de un sol galáctico, sino de la luz del Sol Negro, del Rayo Verde.