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El espejo se había roto en millones de pedazos y el viento los esparcía por todo el mundo. Si a una persona le entraba una mota en el ojo, a partir de entonces sólo vería el lado feo de las cosas, pero si le entraba un trozo en la sangre y le llegaba al corazón, se congelaba en un bloque sólido de hielo y ya no podía sentir nada...