Autores:
  • Rara vez nos damos cuenta plenamente de que hemos sido enviados para cumplir las tareas que Dios nos ha encomendado. Actuamos como si simplemente nos hubieran dejado caer en la creación y tuviéramos que decidir entretenernos hasta que muramos. Pero hemos sido enviados al mundo por Dios, como lo fue Jesús. Una vez que comencemos a vivir nuestras vidas con esa convicción, pronto sabremos para qué fuimos enviados.

    Henri Nouwen (2013). “Discernment: Reading the signs of daily life”, p.129, SPCK