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A veces he pensado que, para ser un buen ministro, era necesario dejar el ministerio. La profesión es anticuada. En una era alterada, adoramos en las formas muertas de nuestros antepasados.
A veces he pensado que, para ser un buen ministro, era necesario dejar el ministerio. La profesión es anticuada. En una era alterada, adoramos en las formas muertas de nuestros antepasados.