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Es curioso cómo todos los hombres desarrollan la idea, a medida que crecen, de que sus madres eran unas cocineras maravillosas. Aún no he conocido a ningún hombre que admita que su madre era una asesina en la cocina y que casi le envenena.
Es curioso cómo todos los hombres desarrollan la idea, a medida que crecen, de que sus madres eran unas cocineras maravillosas. Aún no he conocido a ningún hombre que admita que su madre era una asesina en la cocina y que casi le envenena.