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La comida no puede ocuparse de los problemas espirituales, psicológicos y emocionales, pero el sentimiento de ser amado y cuidado, el consuelo real de la belleza y el sabor de la comida, el aumento del azúcar en la sangre y el bienestar físico, ayudan a seguir adelante durante las próximas horas mejor equipado para afrontar los problemas (p. 124).