Autores:
  • El fruto de la soledad es una mayor sensibilidad y compasión por los demás. Hay una nueva libertad para estar con la gente. Hay una nueva atención a sus necesidades, una nueva capacidad de respuesta a sus heridas. Thomas Merton observa: "Es en la soledad profunda donde encuentro la dulzura con la que puedo amar de verdad a mis hermanos. Cuanto más solitario soy, más afecto siento por ellos.... La soledad y el silencio me enseñan a amar a mis hermanos por lo que son, no por lo que dicen.