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  • Se puede establecer como un principio amplio y general que no podemos entregarnos a la ociosidad y la abundancia durante la primera y la segunda mitad de nuestra vida. El estudio, la aplicación, la laboriosidad y el entusiasmo durante la juventud suelen permitirnos disfrutar de la vida cuando envejecemos. Pero a menos que trabajemos y nos esforcemos y ganemos todo lo que podamos en la primera mitad, la segunda mitad de nuestra vida puede traernos desilusión, incomodidad y angustia. El momento de esforzarse es cuando somos más capaces de hacerlo, es decir, en los años de mayor fortaleza. La ley de la compensación no ha dejado de funcionar.