-
Porque, al fin y al cabo, nos pongamos como nos pongamos, todos somos, desde que nacemos hasta que morimos, comensales de una mesa que no hemos puesto nosotros.
Porque, al fin y al cabo, nos pongamos como nos pongamos, todos somos, desde que nacemos hasta que morimos, comensales de una mesa que no hemos puesto nosotros.