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Desde que eres joven, pasando por la madurez, debes crecer hasta el punto de brillar, para que tu luz haga sentir a la gente las bendiciones, las virtudes y la felicidad.
Desde que eres joven, pasando por la madurez, debes crecer hasta el punto de brillar, para que tu luz haga sentir a la gente las bendiciones, las virtudes y la felicidad.