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Antes los campos de concentración y los agujeros del infierno del mundo estaban a oscuras. Ahora están iluminados por la luz de la vela de Amnistía; la vela en el alambre de espino. Cuando encendí por primera vez la vela de Amnistía, tenía en mente el viejo proverbio chino: "Mejor encender una vela que maldecir la oscuridad".