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  • Hay pocas cosas que puedan compararse con la emoción de estar junto a la criatura en el recinto de los vencedores sorteando sus cascos y recibiendo las felicitaciones de la prensa, de tu entrenador y de los amigos que lo apoyaron. Lo que hace que la experiencia sea tan satisfactoria es que tú, el propietario, no has tenido absolutamente nada que ver con que el caballo gane.