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No toda calamidad es una maldición, y la adversidad temprana es a menudo una bendición. Las dificultades superadas no sólo nos enseñan, sino que nos animan en nuestras futuras luchas.
No toda calamidad es una maldición, y la adversidad temprana es a menudo una bendición. Las dificultades superadas no sólo nos enseñan, sino que nos animan en nuestras futuras luchas.