Autores:
  • Todas las épocas han dicho y repetido que uno debe esforzarse por conocerse a sí mismo. Se trata de una extraña exigencia a la que hasta ahora nadie ha estado a la altura y, en rigor, nadie debería estarlo. Con todo su estudio y esfuerzo, las personas se dirigen a lo que está fuera, al mundo que las rodea, y se mantienen ocupadas llegando a conocerlo y a dominarlo en la medida en que sus propósitos lo requieren. . . . ¿Cómo puedes llegar a conocerte a ti mismo? Nunca pensando, siempre haciendo. Trata de cumplir con tu deber, y sabrás de inmediato lo que vales. ¿Y cuál es tu deber? Lo que el día exija.