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Ningún dictador, ningún invasor, puede mantener a una población prisionera por la fuerza de las armas para siempre. No hay mayor poder en el universo que la necesidad de libertad. Contra ese poder, los gobiernos, los tiranos y los ejércitos no pueden resistir. Los centauri aprendieron esta lección una vez. Se la enseñaremos de nuevo. Aunque nos lleve mil años, seremos libres.