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  • Si hay una prueba de la incompetencia de un hombre, es la mentalidad anquilosada de un trabajador que, realizando algún pequeño trabajo rutinario en una vasta empresa, no se preocupa de mirar más allá de la palanca de una máquina, no elige saber cómo la máquina llegó allí o qué hace posible su trabajo, y proclama que la gestión de la empresa es parasitaria e innecesaria.

    Ayn Rand (1999). “The Return of the Primitive: The Anti-Industrial Revolution”, p.35, Penguin