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La culpa en la conciencia, como el óxido en el hierro, la contamina y la consume, royendo y arrastrándose en ella, como lo hace aquello que al final corroe el corazón mismo y la sustancia del metal.
La culpa en la conciencia, como el óxido en el hierro, la contamina y la consume, royendo y arrastrándose en ella, como lo hace aquello que al final corroe el corazón mismo y la sustancia del metal.