-
Hay personas que para no rezar ponen como excusa que la vida es tan agitada que nos impide rezar. Esto no puede ser. La oración no exige que interrumpamos nuestro trabajo, sino que sigamos trabajando como si fuera una oración. No es necesario estar siempre en meditación, ni experimentar conscientemente la sensación de que estamos hablando con Dios, por muy bonito que eso fuera. Lo que importa es estar con Él, vivir en Él, en Su voluntad. Amar con un corazón puro, amar a todos, especialmente a los pobres, es una oración de veinticuatro horas.