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Cada ser del universo es una expresión del Tao. Surge a la existencia, inconsciente, perfecto, libre, toma un cuerpo físico, deja que las circunstancias lo completen. Por eso todo ser honra espontáneamente al Tao. El Tao da a luz a todos los seres, los alimenta, los mantiene, los cuida, los reconforta, los protege, los lleva de vuelta a sí mismo, creando sin poseer, actuando sin esperar, guiando sin interferir. Por eso el amor al Tao está en la naturaleza misma de las cosas.