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En Oriente todas las religiones predican la falta de ego. Así que en Oriente todo el mundo está en contra del ego desde el principio. Debido a esta actitud en contra, el ego nunca se hace fuerte, nunca llega a un punto de integración desde el que pueda ser arrojado. Nunca está maduro. Así que en Oriente es muy difícil disolver el ego, casi imposible.