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El objetivo de la vida ya no es controlar la mente, sino desarrollarla armoniosamente; no alcanzar la salvación aquí después, sino hacer el mejor uso de ella aquí abajo; y no realizar la verdad, la belleza y el bien sólo en la contemplación, sino también en la experiencia real de la vida cotidiana; el progreso social no depende del ennoblecimiento de unos pocos, sino del enriquecimiento de la democracia; la fraternidad universal sólo puede lograrse cuando hay igualdad de oportunidades - de oportunidades en la vida social, política e individual.