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  • La fe y la vida cotidiana, la fe y el trabajo, no son cosas separadas. Son una misma cosa. Pensar que están separadas -que la fe es fe y el trabajo es trabajo- es fe teórica. Si reconocemos que el trabajo y la fe son una misma cosa, debemos poner el cien por cien de nuestra energía en el trabajo y el cien por cien en la fe. Cuando nos proponemos hacer esto, entramos en el camino de la victoria en la vida. La fe significa dar pruebas irrefutables de victoria en medio de las realidades de la sociedad y en nuestra propia vida cotidiana.