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¿Quién quiere ser escritor? pregunté. Todos los presentes levantaron la mano. ¿Por qué demonios no estáis en casa escribiendo? dije, y abandoné el escenario.
¿Quién quiere ser escritor? pregunté. Todos los presentes levantaron la mano. ¿Por qué demonios no estáis en casa escribiendo? dije, y abandoné el escenario.