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El crimen supremo de la iglesia de hoy es que en todas partes y en todas sus operaciones e influencias está del lado de la pereza mental; que destierra los cerebros, santifica la estupidez, canoniza la incompetencia.
El crimen supremo de la iglesia de hoy es que en todas partes y en todas sus operaciones e influencias está del lado de la pereza mental; que destierra los cerebros, santifica la estupidez, canoniza la incompetencia.