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El hecho es que el amor del hombre medio por la libertad es nueve décimas partes imaginario, exactamente igual que su amor por el sentido, la justicia y la verdad... La libertad no es algo para las grandes masas de hombres. Es la posesión exclusiva de una pequeña y desprestigiada minoría, como el conocimiento, el valor y el honor. Se necesita un tipo especial de hombre para entender y disfrutar de la libertad, y suele ser un proscrito en las sociedades democráticas.