-
Tal vez siendo yo el primero, a costa de cierta popularidad, en revelar el verdadero carácter de Jefferson, es demasiado tarde para que me convierta en su apologista. Ni puedo tener ninguna disposición para hacerlo. Admito que su política está teñida de fanatismo, que es demasiado serio en su democracia, que ha sido un pícaro enemigo de las principales medidas de nuestra pasada administración, que es astuto y perseverante en sus objetivos, que no es escrupuloso con los medios para el éxito, ni muy atento a la verdad, y que es un hipócrita despreciable.