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La soberbia mira hacia atrás, hacia sus obras pasadas, y calculando con exactitud lo que ha hecho, se entrega al descanso; mientras que la humildad mira hacia lo que está delante, y descubriendo cuánto terreno queda por hollar, es activa y vigilante. Después de haber alcanzado una altura, el orgullo mira con complacencia lo que está debajo de él; la humildad mira hacia arriba, hacia una elevación cada vez más alta. La una nos mantiene en esta tierra, lo que es congenial a su naturaleza; la otra dirige nuestra mirada, y tiende a elevarnos al cielo.