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¡Cuán grande es, pues, la maldad de la naturaleza humana! Cuántas muchachas hay que impiden la concepción y matan y expulsan a los tiernos fetos, aunque la procreación es obra de Dios.
¡Cuán grande es, pues, la maldad de la naturaleza humana! Cuántas muchachas hay que impiden la concepción y matan y expulsan a los tiernos fetos, aunque la procreación es obra de Dios.