Autores:
  • El primer deber de un cristiano, de un discípulo y seguidor de Jesucristo, es negarse a sí mismo. Negarse a sí mismo significa renunciar a las malas costumbres, desarraigar del corazón todo lo que nos ata al mundo; no abrigar malos deseos y pensamientos; apagar y reprimir los malos pensamientos; evitar las ocasiones de pecado; no hacer ni desear nada por amor propio, sino hacerlo todo por amor a Dios. Negarse a sí mismo significa, según el apóstol Pablo, estar muerto al pecado y al mundo, pero vivo para Dios.