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No puedes organizar a la gente si no la quieres. Y por muy difícil que sea amar al racista con el que entras en contacto, hacerlo es la primera obligación de un antirracista blanco.
No puedes organizar a la gente si no la quieres. Y por muy difícil que sea amar al racista con el que entras en contacto, hacerlo es la primera obligación de un antirracista blanco.