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No somos más que los más verdaderos y tristes esclavos de nuestro estómago. No busquéis la moralidad y la rectitud, amigos míos; vigilad vuestro estómago y alimentadlo con cuidado y juicio.
No somos más que los más verdaderos y tristes esclavos de nuestro estómago. No busquéis la moralidad y la rectitud, amigos míos; vigilad vuestro estómago y alimentadlo con cuidado y juicio.